martes, 21 de mayo de 2013

Carolina Calle Vallejo y su práctica tras las rejas que le abrió muchísimas puertas.


Estando en el colegio, Carolina Calle era una joven apasionada por Matemáticas y Física principalmente. Esto sin dejar atrás Español e Historia que eran sus materias favoritas. Tenía pensado llegar a ser ingeniera mecatrónica o ingeniera de telecomunicaciones. Estando en grado 11, tuvo una salida pedagógica  para muestras de carreras de algunas universidades. Quedó encantada al ver el pénsum de Comunicación Social de la UPB, ya que contenía Historia, Literatura, Cine y Prensa. Un enfoque muy integral a diferencia de otras universidades como la Medellín y la de Antioquia. 

Decidió inscribirse en el pre-grado de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (UPB). En el trascurso de la carrera fue encontrándose con sus tres principales pasiones: la escritura, el cine y el trabajo con las personas del común.  Hasta que por fin llegó el momento de las practicas profesionales. Comienzan a llegar las convocatorias de algunos medios de comunicación nacionales: El Colombiano y El Mundo en medios escritos, como también de Telemedellín y Teleantioquia en medios audiovisuales.

Carolina no eligió ninguna de estas empresas porque supo que no iba a poder crear ni proponer mucho. Solamente debía reproducir la información. Casual e increíblemente llegó la propuesta de una de las cárceles más temidas del país, Bella Vista. En ese momento este centro penitenciario contaba con 5.000 presos al interior de sus instalaciones, algo que inmediatamente le interesó, porque iba a poder contar libremente miles y miles de historias. Y la vez aplicar sus tres pasiones en esta práctica.

Se le informó que el centro penitenciario no le otorgaría ningún subsidio económico, ni siquiera  para costearse los pasajes. Además de esto, podía estar expuesta a constantes piropos o vulgaridades de los reclusos, como también a un amotinamiento o pelea provocada por los presos en cualquier momento. A ella poco o nada le importaron estas advertencias, lo único que exigió antes de firmar fue libertad. Libertad de crear, tener el tiempo y el acceso disponible  a su gusto en el momento que ella quisiera.

Decidió contarle a su familia la decisión que tomó para su carrera. Sus padres inmediatamente le brindaron apoyo y respaldo para todo lo que necesitara. Ellos fueron su principal soporte y fuerza para sacar el proyecto adelante, brindándole los implementos y todo lo necesario para poder desarrollar su práctica. El papá fue el primero que aportó, comprándole en el centro de Medellín cuadernos y lapiceros para los presos que quisieran hacer parte del grupo audiovisual.

Carolina comenzó haciendo la convocatoria abierta en el centro penitenciario. Lo hizo mediante  unos carteles que pegó en cada patio y un informe que grabó a través del canal interno de televisión. Inicialmente se inscribieron más de 40 presos, muchos de ellos pensando que al participar se les iba a reducir la condena. Algo que ella aclaró de inmediato, ya que la participación en el grupo era algo totalmente voluntario. 
Al final quedaron alrededor de 20 integrantes dividiéndose en un grupo de escritura, uno de producción, uno de actuación y un cine club. Éste último se reunía los viernes para ver y comentar cine.

Era la práctica de sus sueños, ya que tenía tiempo ilimitado para hacer cortometrajes. Donde los internos fueran los mismos actores de las historias. Además de esto, lo que más la satisfacía era la posibilidad de enseñarle y transmitirle todos sus conocimientos adquiridos a estas personas que no tenían nada y se encontraban en esta situación de encierro y desprecio de la sociedad.

De 6 meses que debía quedarse, Carolina terminó haciendo 10. Lastimosamente su práctica terminó debido a una fuga que se presentó en la cárcel, esto conllevo el despido de su jefe y el cierre del canal. No pudo despedirse ni finalizar su proyecto como hubiera deseado. A pesar de esto, ella sacó algo bueno y positivo de todo lo realizado, principalmente la bonita labor de ir a la cárcel y trabajar con estas personas que la sociedad considera que sobran y son irremediables.

Sobresalta que ella fue a Bella vista a mostrar el humor, las historias de amor y todo lo que hay en este centro penitenciario. Algo que a nadie se imaginaba que ocurría en la cárcel. A diferencia de los medios que solo ingresan a mostrar la miseria y los hacinamientos que ocurren. Esta experiencia dejó además varios proyectos que Carolina tiene actualmente. Estos son “Las alquiladoras de chanclas” y “Carcelería y turismo” por los cuales se ha ganado reconocimientos a nivel nacional e internacional, además de becas para ir Uruguay, Bolivia y Argentina para aprender de cine.

Según ella, la cárcel siempre la ha llamado. Cómo prueba de esto, su primer artículo fue sobre una mujer que mató al marido y lo enterró en el patio de la casa. El segundo fue sobre un hombre calígrafo que no tenía trabajo debido a que todo esto se podía hacer mediante los nuevos aparatos tecnológicos, por esta razón se dedica a falsificar documentos y diplomas.

Luego de esta experiencia en Bella Vista que fue muy significativa para su vida, le llegó una propuesta de El Colombiano. No era cualquier propuesta, ya que se la hizo un profesor que le dio clase en la universidad. Algo que la sorprendió porque nunca tuvieron una relación muy activa. Solo era algo profesional de alumna a profesor.

Pensó mucho esta propuesta y decidió aceptar, pero solamente porque el área que iba a ejercer fue el área de investigación.  Allí escribía tranquilamente e investigando todo lo que le pareció interesante y proponiendo y haciendo proyectos investigativos.

Su salida de El Colombiano fue a los 3 años. Se dio debido a que su jefe Carlos Alberto Giraldo, el mismo que le propuso que integrara el equipo de investigación, salió del periódico y ella presento la renuncia. Su artículo más sobresaliente fue el de “Andrés descubrió una cucaracha paisa” que fue nominado a los Premios Nacionales de Colprensa. Aunque no ganó, recibió un reconocimiento importante.

Actualmente Carolina Calle está en pie con sus proyectos de cine como a ella le encanta. Ideas y material es lo que le sobra para crear y contar historias de una excelente manera, por otro lado lo único que falta son fondos suficientes para sacar este trabajo adelante.  

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